"De los Márgenes a la Marginalidad. El factor humano en situación de riesgo" de Juan Ahuerma Salazar
Es motivo de celebración personal el hallazgo de este trabajo. ¡Por fin! un viaje que no prescinde de las dimensiones que hacen irreductible toda aventura, que deja atrás los lastres típicos de esas autoctonías fragmentadas entre mórbidas y patéticas historias de oscuros discursos moralizadores y reformistas, que se {á}ventura en historias (algunas sin historias) pero también en territorios sin márgenes. Porque de lo que se trata es justamente de eso: un viaje que no prescinde de cuerpos doloríferos, aparatos institucionales (con toda la perversión necesaria a su condición), de los coloridos del siglo XX ni de los de la antigua grecia, tampoco prescinde de hiatos y encuentros parciales (siempre sustitutos), búsquedas culturales de territorios de identidad poliformes y siempre cambiantes pero que en cuyo recorrido, en el medio, por detrás o al final de la aventura algo funciona, algo pasa y llega al otro lado, ensancha ese margen que parece tan angosto y repudiable desde la comodidad de una muerte garantizada en el prolijo cementerio de LO NUESTRO. Aventura inalcanzable por quienes solo cuentan con la garrocha del dinero. A propósito, que es la falta de dinero (mal entendido poder) en comparación con la falta de afectos, poder de afectar y poder de ser afectado. Nada se sabe del desierto, esa es su condición, su OTRA condición, la del No saber previo. No, no es el Estado, donde el déspota distribuye sus templos y milicias. Ni son las Ciudades que regularizan sus democráticos flujos de excremento, son los nómades, que en su huida trazan diagonales que esquivan al enladrillamiento de la Capital, como a la segmentaridad de la polis, nueva choza sin arquitecturas, sin paisaje, sin “cerraduras”, abierto a un espacio liso, donde las sustituciones incluyen la sabiduría y la rebeldía disueltas en un proletariado escaso y débil, confundidas en ese pobre espiritual, falto de identidad y tradición. El marginal parece existir, y en gran cantidad, sus rastros son inconfundibles. Y no me refiero a esos marginalizados, villa miserisados, enclaustrados, detenidos en el viaje. Prostitutas y delincuentes pueblan el mórbido imaginario.
No prescindir de nada, para que nada sobre. Nada de menos nada de mas ( a excepción de la profusión de textos seleccionados ¿se habrán pagado los derechos de autor de G.Grass?).
Felicito al feliz autor de este libro que desde el norte argentino (extrañamente) sopla una refrescante brisa sobre la calurosa tempestad santiagueña.