Apuntes Históricos sobre la Educación en Santiago del Estero

por: Manuel Enrique Landsman

*Segundo premio a la Producción Académica Fac. H.C.S y S. UNSE 1999*


INTRODUCCIÓN

Ninguna historia de la educación en Santiago del Estero podría omitir la enseñanza cristiana. Esta catequización fué el fenómeno educativo por excelencia en los primeros siglos de la conquista y evangelización en el noroeste argentino.
Más del noventa y cinco por ciento de la población estaba integrada por indios, mestizos, más tarde, negros y mulatos, que formaban una enorme y heterogénea población, necesariamente nómade en un territorio de escasos recursos, vertebrado por dos ríos de cambiantes cursos.
La diversidad étnica y cultural, no fué menor a la heterogeneidad ética y/o moral. Los modos y los contenidos reproductivos de las mayorías tuvieron que ser enfrentados con todo el arcenal tecnológico de una minoría conquistadora.
La historia de la educación deberá incluir esta confrontación real, tanto como el reconocimiento de que no se trató de una simple introducción de nuevos valores y cotumbres con el consiguiente aplastamineto o destrucción (olvido) de lo anterior-subalterno, ni de una resistencia implacable y conflictiva, sinó que, también deverán analizarse las negociaciones, reacomodamientos e invensiones inevitables en el seno de la sociedad colonial, en fín, la historia de la educación deberá incluir toda la gama de acontecimientos que conforman la génesis de dicha institución.
Por ello hablar de educación es hablar de comunicación, y hablar de comunicación es hacer referencia a los medios tecnológicos materiales y conceptuales necesarios en la comunicación.
Pero, además, el concepto de educación en las colonias españolas es radicalmente distinto al concepto, actual o al republicano de educación. Analizar el contexto de los que se denomina educación es fundamental para comprender el alcance de la tarea que se pretende en cada época con este mismo término.
Incluso, como se verá, en un mismo período se aplica el concepto de educación para tareas completamente distintas. Si, menos del uno por ciento de la población era educada en el Seminario era para fines y por medios radicalmente distintos a los que serían educados por medio de maestros doctrineros. Los primeros, como miembros reconocidos de la nueva sociedad debían adquirir destrezas para ser los próximos gobernantes, mientras que educación para los indígenas era un espacio que se les "abría" para ser con posterioridad incluidos en la nueva sociedad, en posiciones subalternas, pero también, de mando con respecto a los suyos, sobre los cuales adquirirá un principio de extrañeza y desapego. Educación en este segundo contexto implicará distinción-exclusión, y a la vez, inclusión subalterna en la nueva sociedad.
Mientras que en período constitucional, la ficción unificadora del concepto de educación significará el ocultamiento del origen pre-republicano, reproducción del ocultamiento, como génesis mítica del ciudadano argentino o santiagueño. Al tiempo que se reproducirán los años de permanencia en el sistema como forma de mantener las divisiones internas en la sociedad.
En el presente ensayo se describirán algunos acontecimientos y datos cronológicos referentes a la materia educativa. Por la limitación de las fuentes, tiempo y tipo de investigación sólo se consignan datos oficiales, formales y de fuentes secundarias consignadas devidamente.



1º LA EDUCACIÓN COLONIAL


El Colegio Seminario de Ciencias Morales

"Que se prohiba que tengan los españoles y los indios del Perú los libros de caballería (romance de materias profanas y fábulas), para que no crean que la Sagrada Escritura y demás libros serios son también mentira".

EL PRINCIPE, Valladolid, 21 de Setiembre de 1543 (Tomo IX,folio 286 vº, Nº481, Recopilación lib.1,Tit.24, Ley 4)

"El primer paso en la `conquista espiritual´ de las Indias era la educación. Ya en 1513 la corona había ordenado enseñar el latín a los indios que manifestasen mayores disposiciones para el estudio. Los franciscanos habían fundado en 1505 un colegio en Santo Domingo, y las demás órdenes siguieron este ejemplo. En 1538 al colegio de los dominicanos se le autorizó para llevar el título de Universidad, que fué la Universidad de Santo Tomás de Aquino, primera del nuevo mundo. En 1553 se inauguraron las universidades de Lima y México. Estas fundaciones fueron la consecuencia natural de un intenso movimiento intelectual surgido de los conventos" [1].
Señala Arciniegas el hecho de que "los conventos eran laboratorios de estudios lingüísticos. En torno a la lengua se estudiaba la sociedad indígena con rigor e intensidad realmente universitarios. En la colonia española tomó así una importancia muy grande la escuela, que suplantó al ejército de la conquista."
En su Historia de la Compañía de Jesús en Santiago del Estero [2] escribe Luis C. Alen Lascano: "Comprendió el rey Felipe III la necesidad de esta fundación y lo dispuso por resolución del 25 de julio de 1609 comunicada al obispo Trejo y al gobernador Ribera, que mandaba erigir un Colegio Seminario de Ciencias Morales bajo la dirección y enseñanza de los jesuitas en Santiago del Estero. Al mismo se le asignaba del tesoro real una renta de $ 2.000 anuales para su mantenimiento. He aquí el punto de partida de toda la instrucción superior en la Argentina... Y el 17 de diciembre de 1611 quedó instalado en nuestra ciudad el Colegio Seminario de Santa Catalina Virgen y Mártir, puesto simbólicamente bajo la abvocación de la abogada de los filósofos, el primero en su género en el país." (pag. 19).
Guillermo Furlong cuenta que "a raiz del sínodo de 1597 estableció monseñor Trejo y Sanabria un colegio-seminario en Nueva Madrid de las Juntas, y aunque se quiso, como era entonces costumbre, que la enseñanza fuera gratuita, se tuvo que suplicar a los progenitores de los alumnos que abonaran algo para sufragar los gastos. Trasladóse después éste colegio a Santiago del Estero, donde se hallaba en 1606, aunque en local muy reducido, con un solo preceptor y unos quince alumnos.
En 1611 los jesuitas se hacen cargo de este instituto, y el primer maestro en el mismo fué el padre Manuel Antonio Deyótaro.[3] Al pasar los años crecía el número de catedráticos. Así nació el colegio que hasta 1635 estuvo bajo la dirección de los jesuitas. En 1613 se desprendió del mismo el seminario de San Francisco Javier de Córdoba.
Se dispuso en 1611 que el Seminario, entre tanto se resuelvan cuestiones de competencia económica, sería gobernada por un clérigo idóneo. Lo segundo, pidió Su Ilustrísima que la Compañía señalase luego un maestro de gramática; y en estando los discípulos habiles, otro de mayores, y otro para leer casos de conciencia a su tiempo. Lo tercero, que los seis colegiales sustentados con la renta del Seminario vistiesen ropas pardas y becas azules como el de Santo Toribio de Lima, mientras que los colegiales que fueren admitidos pagando ellos sus alimentos, deberían llevar, para distinción, becas coloradas sin la obligación de asistir al servicio de la catedral. [4].
Al abandonar los Jesuitas la dirección del Seminario de Santa Catalina, esta fué entregada al maestro Sebastian Rodríguez de Ruegas. "En 1665, bajo el rectorado del santiagueño Miguel Antonio Ibáñez, el Dr. Alonso Rodriguez de Cabrera denunciaba ante el Rey que su actividad era nula, sus bienes reducidísimos y sus estudios mediocres."(Alen Lascano, 1970)
En 1690 el cabildo Eclesiástico solicitaba al rector de Santiago, P. Francisco Burges (jesuita), se hiciera cargo nuevamente del Seminario como única solución. A fin de reactivar las actividades del instituto se había nombrado al alférez Julián Cardozo como maestro de música y canto llano, poniéndose al Seminario bajo la advocación del San Jerónimo "el austero y docto penitente".
Maidana [5] considera que el Seminario no fué tanto una casa de estudios superiores como una escuela de primeras letras, dedicado exclusivamente para los hijos de los conquistadores, y la instrucción que recibían los alumnos, la aplicaban al servicio de la iglesia."
En el Seminario -manifiesta el Obispo Julian de Córtaza- los hijos y nietos de conquistadores, son enseñados y educados en Santiago del Estero" [6].
Monseñor Zenón Bustos y Ferreyra, en 1915 se refería al Seminario como "representado por un cuarto techo de paja, dos alumnos, que en algún momento no servían a la Catedral por estar descalzos y un maestro seglar que enseñaba latín"
Por falta de interés -afirma Maidana- el Seminario fué clausurado en 1699, y trasladado a Córdoba. Año en que también salió de Santiago la sede episcopal, quedando un cura encargado de doctrinar y enseñar las primeras letras a los niños blancos y otro para atender a los indios. [7]
La primera escuela que funcionó en el territorio que hoy forma la República Argentina fué en la ciudad de Santa Fé, en 1577 era maestro el laico Don Pedro Vega, ocho años antes de la entrada del lego Juan Villegas a Santiago del Estero. [8]



La enseñanza de los indios

"Que los indios envíen a sus hijos a las escuelas que en cada pueblo debe haber, a que aprendan la doctrina cristiana, para que se logren los buenos fines que se desean, y que los Virreyes y Audiencias fomenten esta disposición con todo esfuerzo." (20 de diciembre de 1693),[9].

La enseñanza de la doctrina cristiana fué un objetivo fundamental de la corona para con los indios, "para esto envió desde 1536, fecha de la primera real orden sobre enseñanza en América, hasta principios del siglo XIX, más de docientas órdenes y decretos de caracter general, relativos a la instrucción de los indígenas y a la enseñanza de los hijos de los españoles" [10].
Si tomamos en cuenta que la grán mayoría de ordenanzas, reglamentaciones y demás disposiciones legislativa sobre materia educacional provenían de fuentes locales y sobre acciones específicas, esas docientas órdenes de caracter general emitidas desde la metrópoli se ven fuertemente multiplicadas en el curso de tres siglos de dominación.
Las primeras leyes de caracter general dictadas para los indios, por una Junta reunida en la ciudad de Burgos y Valladolid entre 1512 y 1513 establecían que: 1º debía tratarse a los indios como seres libres; 2º que sean instruidos en la fe católica; 3 que se pueda mandar que trabajen, pero que el trabajo no impidiera la instrucción de la fe y fuera provechoso a los indios y a la república.
Indicóse, además, la forma a la cual se ajustasen para enseñar a los indios la doctrina y la confesión. El que tuviese cincuenta o más indios ancomendados estaba obligado a enseñar a leer y a escribir a un muchacho para que éste adoctrinase a los otros. Los encomenderos debían hacer bautizar los niños, en el término de ocho días después de nacidos. Los hijos de los caciques, menores de trece años, se darían a los frailes franciscanos, para que los tuviesen cuatro años enseñándoles a leer y escribir.... Dióse orden que se les persuadiese para casarse, pues no podrían tener más de una mujer y ésta no debía ser pariente dentro del cuarto grado. Prohibíase la costumbre de sangrar, pintarse y emborracharse. [11]
El título XXIII del Libro I de la Recopilación de las Leyes de Indias, se ocupa De los colegios y seminarios, en la Ley XI ordena que sean favorecidos los colegios que se fundaren "para que los hijos de caciques que han de gobernar a los indios sean desde niños instruidos en nuestra Santa Fe Católica".
La ley II, tit. I libro I declara que al llegar los capitanes del Rey a cualquier provincia de las Indias, procurarían dar a entender, por medio de intérprete, a los indios y moradores, que habían sido enviados a enseñarles buenas costumbres, apartarlos de vicios y comer carne humana, instruirlos en la Santa Fe Católica y predicarla para su salvación. (Levene, p. 274)
Se debía enviar a esclavos, negros o mulatos a la iglesia o monasterio para la enseñanza de la doctrina cristiana, Ley XIII, Tit.I, Libro I. (Levene, p.275)
En el primer Sínodo que hizo celebrar el Obispo de Tucumán, Don Fray Fernando de Trejo y Sanabria, en 1597, en Santiago del Estero se establece en la Constitución 2 de la primera parte que "la doctrina y catesismo que se ha de enseñar a los indios sea el general que se usa en el Perú en lengua del Cuzco porque ya gran parte de los indios lo rezan y casi todos van siendo ladinos en la dicha lengua y por haber muchas lenguas en esta provincia y muy dificultosa fuera confusión traducción en cada una de ellas y muchos indios poco capaces entenderían que cada una de aquellas es diferente en la substancia de la otra y también habrá pocos sacerdotes que hiciesen la doctrina por no saber las lenguas naturales de estas naciones pero encargamos y amonestamos a todos los sacerdotes doctrinantes las vayan aprendiendo pues harán gran servicio a dios en explicar la doctrina en lengua que los indios mejor entiendan y por ese camino los oirán con mayor gusto y amor y podrían confesar a los que no supieren la lengua general y para que los naturales a la hora de su muerte no carezcan del remedio de la confesión mandamos a todos los sobre dichos curas de indios sepan tres o cuatro preguntas de los visios más usados de entre los indios que doctrina en la lengua propia de ellos para que asi puedan darle la materia para absolverlos en aquel artículo". [12]
En esta constitución vemos al menos dos políticas o mandatos, en apariencia contradictorios pero que ponen en evidencia la constitución material y social sobre la que se debe trabajar y por lo tanto de los límites impuestos por la realidad de la región. El primer mandato está dirigido a imponer la doctrina y catesismo en una lengua (la del Cuzco), reduciendo así el numero de dialectos existentes. Ésta sería una política sobre las poblaciones nativas quienes padecerían las confusiones de las traducciones en cada uno de los idiomas.
El otro límite configuraría las razones del mandato explícito (encargamos y amonestamos) a los sacerdotes de doctrina, que vayan aprendiendo las lenguas naturales, al menos sepan tres o cuatro preguntas de los visios más usados de entre los indios que doctrina en la lengua propia de ellos. La técnica de preguntar sobre los vicios más comunes ya es recomendada en Las Siete Partidas del rey Alfonso el Sabio, en un texto del siglo XIII [13].
Parece no haber dudas de que la conversión de los naturales fué una preocupación constante en los conquistadores. Esta preocupación vino a decidir en favor de la difusión del quichua. Conquistadores, encomenderos y misioneros vieron pronto que lo único que podía ser rápidamente eficaz para catequizar a los indios era valerse del quichua y de los que lo sabían. "...los documentos históricos del siglo XVI dicen que se habla quichua en todas partes donde están los españoles" [14]
La enseñanza a los indios de la docrtrina cristiana estuvo fuertemente justificado por la necesidad de establecer un puente comunicacional, o más presisamente confesional, para esto se empleó el quichua como vehículo más a fin por motivos que no se analizarán en este trabajo [15]. El cambio en la política lingüística (prohibición del quichua) fué simultáneo a las modificaciones en el régimen de educación, es decir a las primeras exigencias explícitas de las monarcas
El 28 de noviembre de 1773 llegan a la ciudad de Tucumán las instrucción del gobernador Matorras (copia enviada a cada ciudad de su jurisdicción) que entre otras son las siguientes: "Que en cada parroquia se ponga una escuela pública donde los niños aprendan a leer en castellano y que en el mismo idioma sean instruidos en la doctrina sin permitir que el maestro les hable en otro ni que los niños entre sí se traten usando del nativo... Que los caciques, alcaldes, fiscales y demás mandones de las parroquias, para entrar a ejercer estos oficios sepan precisamente la lengua castellana y con ella se manejen en todos los asuntos propios de su ministerio, procurando para hacerse entender de los indios instruir a éstos por sí mismos. Que bajo alguna pena se mande en la ciudad que los padres de familia y madres, así de los verdaderos españoles principales y de distinción como de los plebeyos y mestizos, en sus casas hablen siempre a sus hijos y sirvientes en la lengua española para todas las cosas domésticas y no les permitan responder en ningún caso en quíchua ni que ellos entre sí se traten en él" (Morinigo, p. 94-95)
"En 1773 se ordenó por real cédula fundar escuelas del Estado, pero, recién en el año 1858, a "don Francisco Borges le cupo el honor y la satisfacción de ser el suyo el primer gobierno que se dedicó eficazmente al fomento de la instrucción pública." [16].
Por igual motivo ¿habrá que pensar que tanto la política lingüística de extirpación del quichua, como educativa, de fundación de escuelas del Estado, estuvieron resistidas hasta aproximadamente fines del siglo XIX ?

NOTAS del CAPITULO I

[1]- Arciniegas sita a Pedro Henríquez Ureña quién cuenta que todas las instituciones que tuvieron, o se atribuyeron, prerrogativas universitarias, aunque fuese por pocos años, llegan a veintiséis. Pero que nunca coexistieron todas juntas, porque a veces se les revocaba las prerrogativas. Entre ellas sita a dos en la Argentina (ámbas en Córdoba del Tucumán). Arciniegas, Germán "El Continente de siete colores", VIII, pag. 197-198, Bs. As. 1965.

[2]- Alen Lascano, Luis C. "Historia de la Compañía de Jesús en Santiago del Estero, Siglos XVI-XVIII", Bs. As. 1970.

[3]- Furlong, Guillermo "Historia Social y Cultural del Rio de la Plata" Tomo I, Bs.As. 1969.

[4]- Curioso origen del concepto actual de beca, de signo de distinción a distinción del signo. De P. Pedro Lozano Historia de la Cia. de Jesús en la Provincia del Paraguay, en Seminario Conciliar de Sgo. del Estero, Anuario I, 1928.

[5]- Maidana, Domingo Sinopsis Histórica de las Escuelas de Primeras Letras en Santiago del Estero, Tomo I ,Universidad Popular Nº2 Santiago del Estero 1948.

[6]- Pablo Pastells "Historia de la Compañia de Jesus" T.I pag. 324.

[7]- Garretón, Adolfo La instrucción Primaria durante la dominación Española en el territorio de la República Argentina.

[8]- Maidana, Cit. pag.15-16

[9]- Tomo III, fol. 250, num. 173, Disposiciones Complementaris de las Leyes de Indias, Madrid, 1930.

[10]- Horacio C. Rivarola y Delia Danani, Política Educacional, legislación, organización escolar y ciencia de la educación, Edit. Kapelusz, Buenos Aires, 1961.

[11]- Levene, Ricardo "Historia del Derecho Argentino",Tomo I, "Introducción a la historia del derecho indiano", G. Kraft Ltda. Bs.As. 1945, (Pag. 144-145).

[12]- Levillier, Roberto "Papeles eclesiasticos del Tucumán" Vol. I, Madrid, 1926, "Constituciones y declaraciones aprobadas en el primer Sínodo que hizo celebrar el Obispo de Tucumán..."

[13]- Cuales preguntas deben hacer los que quieren confesar .-amonestasen primeramente, que es a Dios a quién se van a confesar. -Si no quisieren decir o non supiere, se preguntará de aquellos pecados que son más husados, assi como enbidia, soberuya o avaricia, o fornicio, o furto, o falso testimonio, e los otros yerros en que los omnes caen a menudo. Et ssi viere que se recela en alguna cosa o la vergüenza de lo dezir, al de preguntar de aquello que toma vergüenza o rreçelamiento ffasta que ssepa ende la verdat. -Pero dévese guardar que non le pregunte pecados extraños e muy sin razón que los omnes no han usado de hacer, por temor a que los hagan a partir de entonces. "Las Siete Partidas (El Septenario)", Partida I, Ley C, Nº 4, compuesta por Alfonso X.

[14]- "En la Probanza de méritos y servicios del clérigo criollo Diego Xuáres hijo y nieto de conquistadores, el recurrente pide se pregunte a los testigos "si saben y han visto como hablo y entiendo la lengua general del Perú y la que se habla en esta tierra". El testigo P. Francisco de Angulo comisario de los jesuítas dijo: "que sabe como en ella se contiene, porque de ordinario trata y comunica el dicho Diego Xuáres con este testigo y le ve hablar muy expedita y elegantemente asi la lengua... que se habla en el Cuzco, la cual sabe este testigo, como la lengua de los indios naturales de esta tierra..." El testigo Fr. Alonso de Torre, franciscano, dice: "que no ha tratado al dicho Diego Xuáres ni le ha visto hablar las dichas lenguas, pero por ser hijo nacido y criado en esta ciudad de Santiago entiende que hablará y sabrá las lenguas que la pregunta dice, como la saben los demás nacidos y criados en esta tierra". Morinigo, Marcos "Programa de filologia Hispánica", Difusión del español en el noroeste argentino. Ed. Nova, Bs.As., 1958 .

[15]- El desarrollo de este tema puede ser observado en mi trabajo Las políticas de la lengua en Santiago del Estero, (sin publicar), producido en el seno del proyecto de investigación Identidades étnicas y Hegemonía nacional en Santiago del Estero, CiCyt, UNSE, 1997.

[16]- Olaechea y Alcorta, Baltazar "Crónica y geografía de Santiago del Estero", Sgo. del Estero, 1907.


2º : LA EDUCACIÓN POST-COLONIAL

"El gobierno (de Rosas) sólo encontró propio de su ministerio prohibir la apertura de escuelas sin permiso oficial (1831); ordenar para las maestras el uniforme y el juramento federal (1835); disponer que la enseñanza fuera paga (1838); que las escuelas de la Sociedad de Beneficencia pasaran a depender de la policía (1842); y que para tener escuela se debiera previamente prestar adhesión a la causa federal (1844)". Rivarola, H. C. - Danani, D.

En este muy noble y leal pueblo de Santiago del Estero, como lo llamaban siempre los Reyes de España, la educación pública estuvo confiada al clero católico, única y exclusivamente, desde su fundación hasta el segundo decenio del siglo presente (XIX) .[17]
Como nos lo enseñan los más autorizados historiadores argentinos, la instrucción del pueblo fué, desde el descubrimiento hasta 1773 en que se ordenó por real cédula fundar escuelas del estado, de cuenta del sacerdocio, no sólo en la enseñanza primaria, sino también en la secundaria y superior. Y á partir de 1773, se cuentan escasas las escuelas del estado, pues casi toda la juventud seguía educándose en los institutos religiosos que se había establecidos en los Conventos.
En Santiago, evidentemente, sucedía lo dicho, y hasta hace muy pocos años, apenas veinte, la generalidad de las gentes tomaban instrucción en los conventos de Dominicos y Franciscanos, los varones, y en el de Belén las niñas que bajo el título de Congregación de Señoras del Niño Jesús, procuraban los Ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola, y de educar niñas en el santo temor de Dios (Acta Fundacional, de 1852).
El hecho es que a fines del siglo XVIII, según el doctor López, existían ya en la alta y mediana burguesía no menos de quince mil varones adultos que sabían leer y escribir en todo el país; y los de mejor situación en el medium comunal sabían traducir el francés é inglés, de cuya cifra bien podríamos aplicar á Santiago el 5 por ciento siquiera. (Alcorta, p. 159)
Sin embargo Maidana afirma que la Revolución de Mayo encontró a los habitantes de Santiago del Estero sin ninguna escuela primaria. Pocos eran los vecinos que sabían leer y escribir, y, era una excepción encontrar una mujer que supiera firmar.
El Dr. José Manuel Estrada, dice: "Era especialmente descuidada la enseñanza de las mujeres, a las cuales era por lo general vedado a aprender a escribir, porque aquellos prudentes patriarcas temían que sus hijas siguieran sus ejemplos contrabandistas, deslizando algún billete amoroso por mano de cualquier esclavo complaciente con su amistad [18].
Grande nombradía alcanzó la Escuela Primaria, fundada en 1813 por fray Juna Grande en el Convento de Predicadores, lego dominico de famosa energía de carácter, que educó varias generaciones, sirviendo en este puesto 41 años. (Alcorta, p.190-191). Sin embargo Maidana afirma, según documentación, que el establecimiento de la escuela de Fr. Juan Grande sufrió largas interrupciones y su funcionamiento fué siempre de precaria duración.
Por lo general, las primeras letras eran recibidas por las figuras de la provincia, en Catamarca, Salta, Buenos Aires, en la escuela particular de Cara-Tipa, departamento Loreto, e incluso en Inglaterra como en el caso de Angel Fernando Carranza. (Maidana, p.34)
En 1859 el Director de enseñanza don Remigio Carol, encontró en el convento de Belén, 13 niñas, sólo con nociones de trabajos manuales, en el mismo año funcionaban las escuelas particulares de las Urrejolas (fundada en 1843) y de doña Trinidad Fernandez, con mayor número de alumnas.
En el mismo período (1860) funcionaban escuelas para niñas en las localidades de Atamisqui, Loreto, Vinará, la escuela del Estado, en la ciudad a cargo de doña Fructuosa Lopez, y las particulares de las señoras Braulia Sandis y Sucesa Medina. (Maidana, p. 44-45)
En Vinará funcionó una escuela para varones, en 1824, único establecimiento en estas regiones, donde se empleó por primera vez, papel y lápiz en la enseñanza de las primeras letras. (Maidana, p.53)
El Padre Portilla es obligado por don Juan Felipe á servir de profesor de latinidad en el convento de San Francisco, y se le recomendó con severa exigencia, limpiara las aulas de los estudiantes ociosos ó que no hubieren demostrado inteligencia. (Alcorta, p.239)
La Fundación de escuelas oficiales y particulares en el territorio provincial fué consecuencia de hechos demográficos -revela Castiglione-. Sobre las viejas carreteras y en las márgenes de los ríos Dulce y Salado, hallamos poblaciones y escuelas. Las inundaciones determinaron, no sólo éxodos, sino el traslado de estas últimas, la desaparición de villas, como la de Figueroa el año 1872, Villa Loreto en 1910, etc. [19]
Durante la ominosa tiranía de Ibarra que, como se sabe, prevaleció por espacio de 31 años (20 al 51), no se registra un solo documento que revele una medida de gobierno tendiente a difundir la educación... (Alcorta)
Maidana revela la existencia de una escuela en la localidad de Cruz Grande departamento Copo en 1840. Y al menos otras dos, también de primeras letras, en los departamentos Silípica y Choya en 1851. (Maidana, p. 64)
Muerto Ibarra (1851) y organizado el gobierno de Manuel Taboada, que perduró hasta el año 1857, no se encuentra tampoco en estos seis años una sola resolución legislativa ó del Poder Ejecutivo encaminada á impulsar la educación. (Alcorta, p.162-163)
El gobernador Manuel Taboada, en respuesta al Ministro de Instrucción Pública de la Confederación Dr. Santiago Derqui, informó con fecha julio 1 de 1854, del desarrollo de la educación en Santiago del Estero. En esta ciudad son dos las únicas escuelas que hay, de primeras letras: la de varones, gratuita, en el convento dominico que durante 41 años estuvo bajo la dirección de fray Juan Grande, lego del mismo convento, a quien sustituyó fray Vicente Bustos unos años antes; la de mujeres, en una casa particular, bajo la dirección de doña Irene Urrejola, costeada por las alumnas. El 29 de marzo de 1865, se oficializó la de esta última, acordándosele un sueldo mensual de veinte pesos a la nombrada.
Aparte de estas escuelas, había otras dos, en el departamento y parroquia de Loreto, establecidas el año 1852: la de varones, dirigida por don Nolasco Suárez, "sujeto de mediana capacidad para el efecto". El Estado le daba 150 pesos anuales; tenía 80 alumnos. En 1887 llegó el sargento Rubén Rubio, quien la elevó de categoría y prestigio. La de mujeres, dirigida por doña Mercedes Pereyra, de 50 años de edad, recibía 100 pesos anuales. Tenía 50 niñas. La de Villa de Loreto, a la que se refieren estos datos, la arrasó el río Dulce el año 1910. (Castiglione, p. 72)
Ya en 1857 gobierno de Manuel Taboada, empieza a figurar en nuestro presupuesto, lo relacionado con la instrucción pública; sueldos de preceptores, desde cuatro pesos mensuales hasta cincuenta. Los preceptores estaban animados de "espíritu patriótico", decía en 1870 el gobernador Taboada. Además de los recursos propios, se contaba con una subvención nacional, que empezó con 1.500 pesos anuales (algunas veces pagada con varios años de atraso), hasta llegar a quince mil el año 1871. El presupuesto respectivo sigió aumentando progresivamente.
La primera constitución santiagueña, la del año 1856, no dice nada sobre educación, pero sus gobernantes empiezan a ocuparse, fundando escuelas o buscando preceptores como en dotarlas de edificios adecuados. (Castiglione, p. 73)


NOTAS del CAPITULO II

[17]- Olaechea y Alcorta, Baltasar "Sinópsis histórica de la Instrucción pública en Santiago del Estero", (1900) en "Crónica y Geografía de Santiago del Estero", Sgo.del Estero, 1907

[18]- Maidana, Domingo Sinopsis Histórica de las Escuelas de Primeras Letras en Santiago del Estero, Tomo I ,Universidad Popular Nº 2 Santiago del Estero 1948.

[19]- Castiglione, José F. L. "La instrucción pública en Santiago del Estero", en "17 Meses de Labor", Consejo General de Educación de Santiago del Estero, Mayo de 1940 a Septiembre de 1941.


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